octubre 3, 2025 / Omar Ríos
En el debate económico contemporáneo, “política industrial” es una frase que suena a promesa grandiosa. Muy pocos gobiernos la han sabido ejecutar bien. El FMI advierte: los subsidios y apoyos sectoriales mal diseñados pueden convertirse en distorsiones de mercado costosas y poco eficientes.
Pero México tiene condiciones particulares (su posición geográfica, estructura exportadora, tratados comerciales) que pueden jugar a su favor si diseña con prudencia una política industrial estratégica. En este artículo reviso los retos actuales, ejemplos comparativos, y propongo un modelo adaptado para México.
Los retos actuales para México
Para entender por qué una política industrial mal diseñada puede fallar en México, hay que considerar el contexto:
- Entorno de bajo crecimiento y pronósticos moderados
El Banco Mundial proyecta que la economía mexicana crecerá lentamente en los próximos años debido a la incertidumbre comercial externa.
El FMI, por su parte, recomienda evitar medidas que distorsionen recursos, como aranceles específicos que favorezcan sectores aislados. - Presión en la industria automotriz por reglas de origen en el USMCA
La industria automotriz en México ya advierte que el proceso de revisión del USMCA implicará mayores exigencias de contenido regional (Asia vs América del Norte), lo que presiona las cadenas productivas locales. - Institucionalidad débil, falta de coordinación y riesgos políticos
México suele enfrentar cambios de gobierno, agendas fragmentadas y poca previsibilidad regulatoria. Crear políticas industriales requiere continuidad, reglas claras, evaluación periódica y transparencia. - Competencia global y cadenas globales de valor
Cualquier política mexicana no existirá en vacío. Tendrá que competir con China, Corea del Sur, Vietnam y otros países que ya utilizan políticas activas, con infraestructuras modernas, subsidios inteligentes y acceso a financiamiento.
Así que la pregunta no es si México debe tener política industrial: es cómo debe tenerla.
Aprender de experiencias: lo que México debe evitar (y lo que puede replicar)
Algunas lecciones útiles:
- China: logró crecimiento e innovación mediante apoyos sectoriales agresivos (chips, vehículos eléctricos), pero a costa de eficiencia en otros sectores, endeudamiento y sobrecapacidad.
- Corea del Sur: el éxito radicó en metas claras, exigencia de resultados y promoción de conglomerados (chaebols) competitivos globalmente.
- Brasil: ha aplicado políticas industriales intensas, pero muchas veces sin ajuste institucional, lo que resultó en subsidios sin competitividad sostenible. El FMI advierte que sus estrategias han sido menos exitos en ambientes con institucionalidad débil.
Lo que México debe evitar:
- Subsidios indefinidos sin mecanismos de salida
- Favorecer industrias no estratégicas o poco conectadas
- Ignorar infraestructura (energía, transporte, agua) y el capital humano
- Desalinearse de tratados comerciales y reglas del juego internacional
Propuestas para una política industrial mexicana realista
Aquí algunas ideas adaptadas al contexto de México:
1. Definición estratégica por sectores con ventajas competitivas
No se trata de “industrializar todo”, sino de apostar por sectores donde México tiene ventaja o potencial: automotriz, aeroespacial, dispositivos médicos, energías limpias, logística, semiconductores, agroindustria de valor agregado.
2. Programas con metas y cláusulas de evaluación
Cada subsidio, estímulo o beneficio debe tener metas cuantificables (exportaciones, empleos, contenido local). Si no se cumplen, estos apoyos deben reducirse o eliminarse.
3. Coherencia regulatoria y predictibilidad
El gobierno debe comprometerse a mantener reglas claras por períodos definidos y evitar cambios abruptos que desalienten inversionistas.
4. Complementar con reformas estructurales
- Educación técnica y científica para formar capital humano competente
- Infraestructura logística y energética moderna
- Regímenes fiscales y regulatorios favorables sin excesiva discrecionalidad
- Apoyo a las pequeñas y medianas empresas para integrarse a las cadenas valor
5. Uso de “zonas industriales estratégicas”
Un modelo podría ser zonas donde industrias estratégicas reciban beneficios fiscales y conectividad logística (algo similar al Corredor Interoceánico del Istmo, que propone incentivar polos industriales en el sur de México).
6. Financiamiento y acompañamiento institucional
No basta ofrecer incentivos: las empresas deben contar con financiamiento (créditos blandos, garantías), asistencia técnica, apoyo en innovación y acceso a mercados internacionales.
Qué podría significar esta política bien hecha para México
- Más valor agregado exportado, no solo materias primas
- Empleos de mejor calidad y salarios más altos
- Convergencia regional dentro del país (menos desigualdad territorial)
- Mejora de la balanza comercial y menor vulnerabilidad externa
- Resiliencia frente a shocks globales (cuando una industria cae, otras pueden sostener)
Pero también implicará sacrificios: recursos fiscales, riesgo político y necesidad de rendir cuentas públicamente.
