julio 9, 2025 / Omar Ríos
La cumbre anual de los BRICS celebrada este 6 y 7 de julio en Río de Janeiro no solo consolidó una agenda ambiciosa de reformas al orden internacional, sino que también encendió las alarmas en Washington. Mientras los líderes de las 10 naciones miembros —Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Irán, Egipto, Etiopía, EAU e Indonesia— se pronunciaban por una arquitectura global más equitativa, Donald Trump respondía desde su red social Truth Social con una amenaza arancelaria del 10 % a cualquier país que respalde las “políticas antiestadounidenses” del bloque.
BRICS: una alternativa en construcción
Bajo la presidencia de Lula da Silva, Brasil logró articular una declaración conjunta con 126 puntos. Los ejes centrales: fortalecer el uso de monedas locales para comercio bilateral, cuestionar los mecanismos de toma de decisiones del FMI y el Consejo de Seguridad de la ONU, y reforzar el rol del Sur Global en la gobernanza mundial.
Sin mencionar directamente a EE. UU. o la UE, el bloque denunció el uso de sanciones “unilaterales e ilegales”, los aranceles discriminatorios, y abogó por el multilateralismo como principio rector. También expresó preocupación por el conflicto en Gaza, las tensiones en Irán y el estancamiento del sistema de comercio global bajo la OMC.
Pero lo que parecía una cumbre técnica y diplomática pronto se transformó en un foco geopolítico.
Trump: “Les vamos a poner un 10 %”
Mientras en Río se hablaba de cooperación, Donald Trump —hoy en campaña rumbo a noviembre— declaró abiertamente:
“Cualquier país que se alinee con las políticas antiamericanas de los BRICS recibirá un arancel adicional del 10 %. Sin excepciones”.
El mensaje tuvo un tono más político que económico, pero el impacto fue inmediato. La prensa internacional interpretó estas palabras como una nueva ola de proteccionismo, similar a la de su primer mandato, pero ahora con un blanco geoestratégico mucho más definido: el ascenso del BRICS como polo alternativo al G7.
Lula responde: “No queremos emperadores”
El presidente Lula no tardó en responder. Desde el cierre de la cumbre, y con Modi (India) a su lado, declaró:
“No aceptamos amenazas. El mundo no necesita un emperador que dicte a quién se le puede comprar o vender”.
Sudáfrica, China y Rusia también rechazaron la amenaza de Trump. Moscú recordó que “el BRICS no es una alianza contra nadie”, y Pekín subrayó que “los intentos de intimidación económica solo refuerzan la necesidad de una mayor independencia financiera del dólar”.
¿Qué hay detrás del miedo de Trump?
Para muchos analistas, la reacción de Trump no es solo electoral. El avance del BRICS en mecanismos de compensación en monedas locales —con propuestas como el “BRICS Pay” o la idea de una unidad de cuenta digital común— representa una amenaza directa al dólar como moneda hegemónica.
En palabras del propio Trump: “Si perdemos el estatus del dólar como moneda de reserva, será como perder una guerra”.
Brasil e India: eje estratégico en expansión
En paralelo a la cumbre, Lula y Modi firmaron una serie de acuerdos para intensificar el comercio bilateral sin dólares. Además, India se comprometió a ampliar sus inversiones en energías renovables en el noreste brasileño, mientras que Petrobras y ONGC acordaron exploraciones conjuntas en Asia Central.
Brasil también se acerca a los países del Golfo y África oriental, buscando diversificar su comercio y su inserción geopolítica, consciente de que el equilibrio multipolar ya no es una idea: es un proceso en marcha.
Conclusión
La cumbre de los BRICS 2025 no solo confirmó el deseo de un nuevo orden económico internacional. También mostró la fragilidad del viejo orden, expuesto ante el miedo y la reacción de quienes durante décadas lo controlaron.
Trump —con su estilo confrontativo— ha encendido la chispa. Pero el Sur Global parece decidido a no retroceder.
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¿Qué opinas de las amenazas de Trump? ¿Crees que los BRICS lograrán consolidar un nuevo equilibrio económico global? Déjame tu comentario y sigamos la conversación.

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