agosto 10, 2025 / Omar Ríos
El último informe del Institute for Supply Management (ISM) sobre el sector de servicios en Estados Unidos ha reavivado uno de los fantasmas más temidos por economistas y banqueros centrales: la estanflación. La combinación de precios al alza con una actividad económica estancada sugiere que la Reserva Federal enfrentará un escenario cada vez más complejo para definir su política monetaria.
Un dato que enciende las alarmas
El índice de actividad de servicios cayó por debajo del nivel de expansión esperado, señalando una desaceleración en el motor más grande de la economía estadounidense. Al mismo tiempo, el subíndice de precios pagados se mantuvo elevado, reflejando presiones inflacionarias persistentes.
En términos simples: la economía se está enfriando, pero los precios no bajan al ritmo necesario, una situación que limita el margen de maniobra de la Fed.
¿Por qué preocupa la estanflación?
La estanflación —estancamiento económico con alta inflación— es difícil de combatir porque las herramientas tradicionales tienden a ser contraproducentes:
- Subir tasas de interés puede reducir la inflación, pero también frena aún más la actividad y el empleo.
- Bajar tasas para estimular la economía puede reactivar la inflación y erosionar el poder adquisitivo.
Este dilema fue uno de los mayores desafíos económicos en la década de 1970 y, aunque el contexto actual es distinto, la mecánica de fondo es similar.
Factores detrás de la presión inflacionaria
- Costos energéticos: los precios del petróleo han repuntado por tensiones en Oriente Medio.
- Aranceles comerciales: recientes medidas contra importaciones chinas y de otros países han encarecido insumos clave.
- Mercado laboral ajustado: salarios al alza en algunos sectores, impulsados por la escasez de mano de obra calificada.
Impacto global
La economía estadounidense sigue siendo un pilar del comercio mundial. Una combinación de menor demanda y precios altos podría trasladar volatilidad a otros mercados, afectar flujos de inversión y poner presión sobre monedas emergentes, incluyendo las latinoamericanas.
Para América Latina, un EE. UU. estancado pero con inflación alta implica menores exportaciones y un dólar fuerte, lo que encarece la deuda externa y las importaciones.
Conclusión
El reporte del ISM ha puesto sobre la mesa un escenario que, aunque aún incipiente, podría marcar la hoja de ruta de la economía global en los próximos meses. La pregunta es si la Fed podrá encontrar un punto de equilibrio que enfríe la inflación sin empujar a la economía a una recesión profunda.
Mientras tanto, los mercados y los bancos centrales del mundo observan con atención, conscientes de que un mal paso en Washington podría tener eco en todo el planeta.

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